Madre, cuando voy a leña
se me olvidan los ramales,
no se me olvida una niña
que habita en los arrabales.
¡Ay! los higos, los higos, los higos,
¡ay! los higos de la mi figuera,
¡ay! los higos, los higos, los higos,
¡ay! los higos que se han vuelto brevas...
lunes 24 de noviembre de 2008
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